El ministerio de mujeres
El ministerio de mujeres . (Para bendecir la iglesia local)
Dentro de la iglesia estadounidensede de habla inglesa, existen múltiples modelos sobre cómo iniciar un ministerio de mujeres, pero no es igual para la iglesia de habla hispana.
Aunque todos somos una familia en Cristo y compartimos necesidades comunes, existen diferencias culturales que prescriben diferentes formas de acercarse al ministerio y este concepto se aplica a las mujeres latinas.
Lo que se suma a la dificultad de este proceso es que dentro de América Latina hay una multitud de culturas diferentes; por lo tanto, cada iglesia necesitará evaluar sus necesidades y adaptar el ministerio a su congregación.
En este sentido, no se trata de un modelo de ministerio de «copiar y pegar». Lo que cada iglesia necesita hacer es estudiar lo que otros han hecho y luego adaptarlo a sus necesidades.
El ministerio de mujeres: Para bendecir la iglesia local, es un recurso útil que puede impulsar a las mujeres a desarrollar los ministerios de mujeres en sus iglesias.
Efesios 2:10 nos asegura que Dios tiene un plan para cada creyente y, por lo tanto, también tiene un plan para cada iglesia, por lo que nuestro papel es descubrirlo.
Como Cristo es la cabeza de la iglesia (Ef. 5:23), y ha colocado a cada miembro en la iglesia como lo desea (1 Cor. 12:18), entonces es Él quien está orquestando el trabajo en su iglesia local. Nuestro deber es buscar Su dirección.
Acerca del Libro El ministerio de mujeres
Lo que nos movió a escribir este libro sobre cómo empezar un ministerio de mujeres fue una pregunta repetida que escuchamos por parte de las latinas, mientras viajamos por América latina e incluso por Estados Unidos:
¿cómo se comienza el ministerio de mujeres?
En la iglesia angloamericana existen muchos modelos de cómo hacerlo, pero las latinas no son anglosajonas. Aunque todas somos una familia en Cristo y, por ende, tenemos algunas necesidades comunes, existen diferencias culturales que le dan un sabor diferente al ministerio de aquellas de habla hispana.
Debido a que la meta del ministerio es ayudarlas a crecer en la fe y santificar nuestro cosmovisión.
(Rom.12:2), es vital saber antes de comenzar dónde se encuentra cada cultura y, para hacerlo, necesitamos saber dónde estamos. Cada cultura tiene su propia cosmovisión, pero aunque sean diferentes, todas están dirigidas en el príncipe de este mundo. (Ef.2:22).
Sin embargo, su astucia es tal que presenta el mismo pecado en diferentes formas para impedir que qué la no creyente pueda ver la gloria de Dios.
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